miércoles, 26 de mayo de 2010
“La unidad no existe sin diversidad”, Claudio Magris
El miedo se extendió por el mundo y con él nacieron las ambiciones de poder. Sobre la tierra se escribieron con sangre las fronteras, las líneas que fragmentaron los continentes y los convirtieron en grandes rompecabezas. En Trieste, frontera entre Italia y Austria, nació Claudio Magris. La condición de esta ciudad marcó su visión del mundo. “He nacido y he vivido en una ciudad de frontera (…) estaba constituida y tejida por fronteras que la cortaban espiritualmente separándola de ella misma, la atravesaban como cicatrices sobre el cuerpo de un individuo. Solo una Europa realmente unida puede hacer que las fronteras entre sus naciones y culturas sean puentes que las unan y no barreras que las separen”.
A través de sus ensayos, que se mezclan con la novela y los relatos de viaje, la necesidad de la unión aparece como su gran anhelo. En la diversidad y el intercambio de culturas, donde muchos ven una amenaza, él encuentra la riqueza, la posibilidad de redescubrirse a través del otro.
Los nacionalismos, la excesiva identidad que anula al otro y lo deshumaniza es una de sus críticas frecuentes, pero desafortunadamente la construcción de la identidad se ha basado en la creación del enemigo, figura que ha jugado a lo largo de la historia, un papel fundamental para justificar masacres, violaciones y saqueos.
La ambición de poder adopta discursos del miedo para manipular a la gente, por esto el mundo se divide en términos de buenos y malos. Un ejemplo de esto fue el discurso del ex presidente Geroge W Bush en el 2002 en el que denominó a Irán, a Irak y a Corea del Norte como los países que constituían el eje del mal.
Los nacionalismos también han sido la enfermedad de Europa y una de las principales preocupaciones de Claudio Magris, por esto sus ensayos al reflexionar sobre problemáticas actuales generan corrientes de opinión.
En su ensayo La literatura ante la barbarie publicado en la revista de la Universidad Nacional de Colombia toma un relato escrito por Biagio Marín sobre el que Claudio Magris realiza una reflexión interesante sobre la identidad supranacional. En este relato Biagio Marín cuenta una parte de su juventud que trascurre en 1915 cuando la primera guerra mundial ya había empezado, pero Italia aún no había entrado en guerra con los Imperios centrales. Marín era italiano súbdito de los Habsburgo, pero como estudiante organiza una manifestación de italianos que se enfrentan a estudiantes alemanes con la intención de declararle la guerra al Imperio Habsburgo. Más adelante se enrola al ejército italiano en guerra con Austria, pero al ser tratado villanamente por un capitán Marín declara que se siente austriaco, mucho más correcto y cívico.
En esta contradicción presente en el relato el ensayista hace un análisis bellísimo. “Marín en Austria se proclama italiano, en Italia reivindica su formación austriaca, en esta contradicción está todo el sentimiento de pertenecer a una civilización supranacional, de amar a fondo la propia patria, pero también de reconocerse perteneciente a una unidad más grande que cualquier dimensión nacional.”
¿Qué es entonces la identidad? ¿Qué significa una frontera? Son preguntas sobre las que medita Claudio Magris que desde niño se interesó por estos temas, de ahí que su primer libro publicado cuando sólo tenía 22 años fue El mito habsbúrgico en la literatura austríaca moderna en el que se ve su gran interés por establecer un diálogo entre la cultura germánica y la latina.
Las fronteras son invenciones artificiales que dividen a los hombres y los clasifican. Los valores ya no se entienden como humanos, sino como alemanes o italianos o ingleses. Y ¿Dónde está la humanidad? ¿Acaso no es la humanidad la que nos envuelve a todos en cualquier parte del mundo? ¿Es necesario odiar al otro para construir la identidad?.. ¿Será imposible que el amor propio coexista con el amor al otro? La respuesta a esta pregunta se responde con la vida de Claudio Magris, un gran admirador de las culturas, de las diferencias, un hombre que a través de la escritura ha mostrado la riqueza que propicia el intercambio. El amor por su Italia no se traduce en odio hacia otros países, al contrario él encuentra belleza en las diferencias, en lugar de temer o juzgar, admira.
En El Danubio, una de sus obras emblemáticas, recorre este río desde su nacimiento hasta su desembocadura contando historias y personajes a través de una escritura que se mezcla con la novela y el ensayo, el diario y la autobiografía, la historia cultural y el libro de viajes. En esta obra se encuentra su pasión por los viajes, por el interés de observar las culturas y se refleja también esa capacidad para meditar, reflexionar sobre lo humano, ingrediente siempre presente en sus escritos.
Al reconocer que en el otro hay belleza y sabiduría los días serán siempre nuevos, es por esto que las sociedades se detienen cuando se consideran así mismas las poseedoras de la verdad absoluta. Cuando se le abren las puertas a la diversidad y a la discusión crece el saber.
Entonces ¿qué es la identidad? Se pregunta en La literatura ante la barbarie a lo que responde. “La identidad es algo movible. En la identidad de una persona confluyen elementos varios, contradictorios, provisionales, fluctuantes. El individuo aprende a sentirse huésped y no patrón de su propio mundo, de su propia identidad, un huésped a veces autorizado, a veces abusivo, pero ciertamente no más legítimo”.
La oposición a la intolerancia de los que se consideran portadores de la verdad, el respeto a las creencias de los que piensan diferente y el derecho que tiene cada cultura y cada persona a expresar libremente sus convicciones son conceptos que también defiende en sus ensayos.
En el Singo verdadero del laicismo define laicidad como una forma de pensar, una tendencia a apasionarse con las propias ideas, pero también a reírse de ellas y de uno mismo. También en este ensayo hace una interesante reflexión donde menciona el peligro que corre el espíritu laico que al luchar contra los dogmas puede pervertirse en la muerte de todos los valores y principios. Es decir aquello que critica los dogmas, se convierte en dogma. La razón corre el peligro de desnaturalizarse en la mera racionalidad calculadora. De esta manera el laicismo se convierte en su antónimo y la racionalidad se convierte en ley, en una técnica de poder que no reconoce valores más allá de los hechos.
Las sociedades siempre han tenido una tendencia a homogenizar, desde que los niños van al colegio lo primero que deben comprar es un uniforme. Nuestros sistemas educativos se han construido no a partir de la diferencias, sino a partir de las similitudes. Tal vez por esto no es extraño que quien se viste diferente, quien decide peinarse de una manera que se sale de los estándares es observado por los demás con rechazo, burla y miedo.
Esta tendencia a valorar lo homogéneo y a rechazar todo lo que se aleje del estándar se ve en la decisión tomada en Bélgica donde ahora es ilegal que las mujeres islámicas usen la burka en lugares públicos. Lo que indica que estas mujeres para poder estar en ese país deben dejar a un lado sus creencias y adoptar las formas de vestir de la cultura dominante. Como quien dice: “Si quieres estar conmigo, vístete como yo, no expreses en público cosas con las que no estamos de acuerdo, tus diferencias sólo podrán relucir en tu intimidad, jamás en la vida pública”.
Sin embargo para Claudio Magris Europa no significa nivelar las diferencias, sino formar un coro armonioso. Afortunadamente sus ideas serán inmortales a través de la escritura y le apuntarán siempre a esta bella frase: “La unidad no existe sin diversidad”.
En estás páginas podrán encontrar más información sobre el ensayista.
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Sueno/Estado/federal/europeo/elpepusocdmg/20100221elpdmgrep_7/Tes
http://losdelpoder.blogspot.com/2009/05/claudio-magris-un-enamorado-de-las.html
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1972
http://www.fpa.es/premios/2004/claudio-magris-1/speech/
domingo, 9 de mayo de 2010
El Periodismo de opinión, la realidad desde distintos puntos de vista.
En cualquier país es inadecuado pensar que sólo con la divulgación de las noticias a través de los medios se ha cumplido con el deber de informar a los ciudadanos y de darles elementos para que definan y construyan sus opiniones. Es necesario que la información se interprete para que así las fechas, los datos y los personajes trasciendan. Por esto el Periodismo de Opinión es importante en el país porque le permite al ciudadano acercarse a las interpretaciones de los hechos desde distintos puntos de vista.
Las noticias son un principio, son el insumo que se necesita para hacer interpretaciones y juicios de valor que, por su puesto, deben sustentarse en el conocimiento del tema, pero sobretodo requieren de una gran responsabilidad.
Esta es quizá la palabra más importante a la hora de emitir un juicio de valor sobre algo o alguien: la responsabilidad. A pesar de esto algunos columnistas lanzan juicios severos que nos son justificados adecuadamente en sus textos, como si la libertad de expresión fuera una excusa válida para incurrir en imprecisiones o para evadir responsabilidades ante juicios que se fundamentan más en la emoción que en el peso de los argumentos.
Opinar no es tan simple como algunos creen, se necesita de la reflexión, de la investigación y además de la humildad. La claridad y la solidez no deben confundirse con la arrogancia. Además es válido preguntarse ¿Qué tan pertinente es que las opiniones personales se escriban en términos absolutos, como si la propia opinión fuera la única correcta entre las demás?
Al leer algunas de las columnas de los principales medios del país, se encuentran temas recurrentes, la mayoría de ellos pertinentes por su actualidad y por el interés que despiertan en el público. Por ejemplo los candidatos presidenciales, especialmente Santos y Mockus, están en la mira de los columnistas.
La televisión tiene un gran poder a la hora de determinar cuáles son los temas más importantes. Por esto no es extraño que cuando se abren los noticieros con alguno de los frecuentes y polémicos comentarios de Chávez, la gente hable de Chávez en las calles y las columnas de opinión hablen de él en los medios. Sólo al observar los debates que se han hecho con los candidatos se puede ver cómo los medios establecen cuáles son los principales problemas del país. Tal vez por esta razón muchos colombianos vayan a elegir al presidente sólo pensando en Las Farc y en Venezuela, como si los únicos problemas de este país fueran esos.
A pesar de la concentración casi enfermiza que algunos medios hacen sobre determinados aspectos, también hay otros que logran mantener a través de sus columnistas una diversidad de temas que son de interés para los lectores. Una sociedad es diversa y compleja, de ahí que limitar de manera excesiva los temas de interés, además de ser aburrido, sumerge al lector en una espiral que empequeñece su visión sobre la complejidad de su ciudad, de su país y el mundo.
Estamos en una etapa interesante y se acercan las elecciones presidenciales, pero no se pueden olvidar otros temas importantes como el publicado por la editorial de El Tiempo sobre la reparación de las víctimas de los paramilitares que está frenada por el poco dinero que este grupo ha entregado a pesar de que el proceso ya lleva cinco años. En El Colombiano, por ejemplo, también salió una columna de Andrés Oppenheimer sobre la nueva ley en Arizona que criminaliza los indocumentados. Los lectores necesitan variedad de interpretaciones sobre múltiples aspectos, cosa que olvidan algunos medios. Leyendo algunas de las columnas de la revista Semana se ve una delimitación excesiva de los temas. Todo parece girar alrededor de los candidatos.
El Periodismo de Opinión es pertinente cuando se asume con responsabilidad, por esto finalizaré con algunas preguntas que surgieron mientras leía algunas columnas. ¿Cuál es el objetivo de una columna de opinión? ¿Persuadir o presentar simplemente una posición personal? ¿El Periodismo de Opinión le hace preguntas al lector o le da respuestas y soluciones? ¿Qué tan válido es, que en tiempos de elecciones presidenciales, las columnas se conviertan en propagandas a favor o en contra de determinados candidatos?
lunes, 19 de abril de 2010
Dos gobiernos pelean, pero los ciuidadanos son los que pierden
La tensión entre Colombia y Venezuela crece, pero como siempre los ciudadanos, que están en el medio, son los que observan cómo ambos países se tiran la pelota caliente. Y es que parecemos viendo un juego de tenis a través de los medios de comunicación: que Chávez dijo esto, que Uribe respondió aquello, que el canciller de Venezuela dijo esto otro, que el vicepresidente colombiano concluyó aquello. Y la verdad es que el juego podría ser hasta entretenido, el problema es que los grandes perdedores no son los que dan los raquetazos sino los que ven el juego por la tele.
Impotencia es lo que se siente y más ahora cuando se están utilizando ciudadanos del común para echarle más leña al fuego. La detención de ocho colombianos acusados de espionaje por el gobierno venezolano es delicada y más cuando los familiares de éstos y el gobierno colombiano desmienten las acusaciones y aseguran que los detenidos trabajaban hace más de diez años en una empresa familiar de helados en Venezuela. Una cámara fotográfica con imágenes de hidroeléctricas del país fue el detonante, de ahí que el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Tarek El Aissami los acusara de espionaje sobre el sistema eléctrico nacional con fines de desestabilización y sabotaje aprovechando la emergencia en el servicio eléctrico que atraviesa ese país.
Pero la prudencia es lo que se necesita para abordar casos como éste y más cuando las relaciones de los dos países no han sido las mejores. Es difícil tomar partido cuando frente a un mismo hecho se tiene dos versiones diferentes. Como es el caso de dos de los colombianos detenidos que según las autoridades venezolanas son agentes del DAS haciendo espionaje, mientras que el DAS niega esto. Entonces ¿dónde está la verdad?
Lo cierto es cada día estamos más lejos de la unión latinoamericana y de ese sueño bolivariano que llena de entusiasmo a Chávez. Se habla de unión, pero se actúa para dividir, se habla de diplomacia, pero los insultos van y vienen. Y como siempre los ciudadanos sufren las consecuencias.
Pero lo más preocupante, es que el odio que se tienen dos presidentes, se convierta en odio entre venezolanos y colombianos. Los gobernantes están jugando con candela cada vez que, con actitudes imprudentes, van promoviendo una cultura de la desconfianza y del desprecio al otro.
Es alarmante que el vicepresidente, Francisco Santos, haya dicho que por ser colombiano en Venezuela lo arrestan o lo matan. Esa es una afirmación de grueso calibre, que generaliza y que propaga el miedo entre los ciudadanos. Los altos funcionarios deben medir cualquier palabra que se diga, no deben olvidar la responsabilidad que tienen como los representantes de un país entero.
Sobra decir que las diferencias políticas y personales de dos presidentes no pueden traducirse en tratos injustos hacia los ciudadanos del común. En Colombia no deben juzgar indiscriminadamente a los venezolanos, ni en Venezuela a los colombianos. Lo que se necesita entonces es un poco de cordura.
martes, 13 de abril de 2010
Las encuentas no son la última palabra
¿Para dónde va Vicente? para donde va la gente. Tal vez este el efecto que tengan las encuestas sobre los colombianos, aquellos que votan por una cara conocida, pero que, a la hora de la verdad, desconocen la historia de los candidatos y lo más importante las propuestas de éstos para mejorar la calidad de vida en el país.
Como era de esperarse después de los resultados de las elecciones para el Congreso de la República, el candidato favorito que ahora arrojan las encuestas es Juan Manuel Santos que representa la continuidad del actual gobierno y tiene como su principal objetivo fortalecer la seguridad democrática. Y es tanto el impacto de las encuestas que los aires de los candidatos cambian según éstas. Unos, al parecer, tienen un aire de derrota mientras que otros ya se sienten ganadores.
La última encuesta sorprende sobre todo en los candidatos, que se cree, irán a la segunda vuelta. La alianza entre Mockus y Fajardo parece ponerle más picante a las elecciones, bajando del segundo lugar a Noemí, la candidata del partido conservador y poniendo entonces como favoritos al joven partido verde y al partido de la U.
A pesar del impacto que tiene las encuestas, no se puede olvidar que las opiniones son cambiantes y muchas cosas pueden pasar en la mente de los colombianos para que finalmente decidan por quien votar. Una cosa es lo que se dice y en ocasiones otra lo que se hace en las urnas. Nada raro sería que Mockus haya aumentado su popularidad gracias a que ha salido en los últimos días en diferentes medios de comunicación, primero por su alianza con Fajardo, segundo por la noticia que compartió con la opinión pública sobre su enfermedad.
Las encuestas sorprenden y permiten hacer ciertas reflexiones, pero no pueden asumirse como la última palabra, no deben manejarse de esta manera por los medios de comunicación.
A veces da la impresión de que ahora los candidatos parecen con una calculadora en la mano haciendo las cuentas de los posibles votos que tendrán, cuando en realidad esto siempre será algo incierto. Incluso algunos analistas hablan de alianzas entre Vargas Lleras y Santos para responder a la alianza entre Mockus y Fajardo. Por otro lado los más debilitados, según los análisis, son Noemí Sanín y Rafael Pardo.
Pero más allá de hacer pronósticos e interpretar las encuestas como si fueran un ultimátum es mejor hacer reflexiones sobre éstas para poder acercarse a los verdaderos intereses de los colombianos. Lo que se puede decir es que el país se debate hoy entre la continuidad de la seguridad democrática, pero también entre el deseo de tener un cambio que le apunte a temas como la educación, el deporte y la cultura ciudadana. Tal vez esto hable de un cansancio de los ciudadanos que no quieren polarizarse más entre uribistas y antiuribistas.
Lo cierto es que los medios de comunicación deben buscar reflejar los interese de la gente, pero no utilizar las opiniones, siempre tan cambiantes, para hacer con éstas un espectáculo. También los candidatos deberían volver a sus reales propuestas para gobernar el país y olvidarse un poco de la calculadora.
lunes, 12 de abril de 2010
La Literatura del Absurdo, el tema central en el nuevo libro de Gustavo Arango Toro
¿Tiene sentido la vida? ¿Tiene una finalidad, un objetivo? ¿Existe un camino correcto o tal ves uno equivocado? Muchas preguntas se le han hecho a la vida. Esta palabra que nos envuelve. Este misterio que muchos tratan de descifrar. Gustavo Arango Toro autor del libro “El más absurdo de todos los personajes” publicado por la Editorial UPB aborda este tema y propone una reflexión sobre la Literatura de lo Absurdo.
Este Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1992 realiza este libro a partir del diálogo literario con obras de distintos escritores latinoamericanos entre los que se encuentran Julio Cortázar, Andrés Caicedo, Juan Carlos Onetti y Gabriel García Márquez.
Así novelas como Rayuela y cuentos como la Casa Tomada son analizados con el fin de hacer una reflexión sobre la figura del escritor en Latinoamérica.
En el programa de radio bolivariana, El coloquio de los libros, que se trasmite los sábados a las nueve de la mañana, el autor del libro afirmó que el más absurdo de los personajes es el escritor, pues éste al escribir puede crear una historia donde el personaje sea un escritor que lee, haciendo con esto que el lector participe en un juego de cajas chinas.
Es fascinante cómo la literatura nos hace preguntas y nos da respuestas, cómo nos invita a interpretar la realidad desde la abstracción y nos lleva por caminos minuciosamente construidos por el escritor. La literatura es ese vehículo que nos lleva a imaginar mundos paralelos y es ese espacio intangible en donde podemos escapar y, si se quiere, enfrentar y entender los absurdos de la vida misma.
La vida se mueve alrededor de lo absurdo, pero es la literatura, la poesía y el humor la que nos permite entender lo absurdo como una forma distinta de pararnos en el mundo, como una manera original de comprender las vivencias cotidianas.
La literatura nos permite trascender y cuestionarnos de ahí que resulte interesante acercarnos a los escritores de la literatura latinoameriana conducidos por las reflexiones y análisis de Gustavo Arango Toro.
martes, 6 de abril de 2010
La infomación es sólo la materia prima de los periodistas
Sin embargo, los robots sí pueden reemplazar a algunos periodistas, sobre todo a aquellos que se sienten satisfechos cuando organizan una serie de datos que responden a las preguntas básicas o a los que se sienten aliviados al encontrar la noticia que necesitan en otro medio de comunicación para poder copiarla casi igual, quizá cambiando algunas palabras por sinónimos. Pero jamás los buenos periodistas podrían ser reemplazados por una máquina, precisamente porque el éxito que tienen radica en su propio estilo, en la personalidad que envuelve a sus escritos, a la interpretación que hacen de los hechos, a la capacidad de visionar sobre los acontecimientos actuales.
El Periodismo es una profesión de las ciencias humanas, trabaja para la gente y por lo tanto debe estar dotada de humanidad.
Así que los robots periodistas sí son una amenaza, pero sólo para los que se dedican a repetir lo que otros dicen. Los periodistas que investigan, que van al pasado para entender la actualidad, los periodistas que interpretan, analizan y van más allá de la información pueden estar muy tranquilos con el nuevo invento.
Para finalizar me gustaría anotar que los países ricos se caracterizan por transformar la materia prima en diferentes productos que, dotados de valor, pueden venderse a un alto precio, incluso a veces ni siquiera producen la materia prima, la traen de otras partes del mundo. Los países pobres venden sólo materia prima por esto cualquier país que produzca las misma cosas se convierte en una amenaza.
sábado, 20 de marzo de 2010
El futuro de los antitaurinos

lunes, 15 de marzo de 2010
Hacia dónde va el Congreso de República
Conservar, este es el objetivo de los colombianos según los resultados de las votaciones para elegir Cámara de Representantes y Senado. Con 28 curules en la cámara alta para el partido de la U y 22 para el partido conservador se puede decir que una parte significativa de los colombianos está contenta con el gobierno de Uribe, especialmente con la seguridad democrática.
Y es que aunque la seguridad debe darla constitucionalmente el Estado sin importar el gobierno, ésta se convirtió en una propuesta de diferentes campañas políticas que, al parecer, tienen el visto bueno del presidente Álvaro Uribe, quien al no poder ser reelegido, pasó a hacer unas criticadas apreciaciones que favorecen a candidatos y partidos aprovechando así su popularidad para influenciar el voto de los colombianos.
Por otro lado el partido liberal obtuvo 17 curules, lo que le da una representatividad buena en el Congreso de la República y le abre las puertas al candidato presidencial Rafael Pardo.
Para sorpresa de muchos el cuestionado Partido de Integración Nacional (PIN) logró 9 curules a pesar de que sus miembros, que se definen como la tercería uribista en el Congreso, están siendo investigados por parapolítica o son familiares de ex congresistas juzgados por tener nexos con paramilitares. La reputación de este partido es tan negativa que sus siglas han sido objeto de burla, así PIN se ha traducido en Paracos Insisten Nuevamente. Es triste que los colombianos no hayan castigado con sus votos a personas relacionadas con el paramilitarismo y que protagonizaron uno de los escándalos más vergonzosos en la historia del país. ¿Qué pasó entonces? Buena pregunta. Con estos resultados no se lograron eliminar las sombras sobre el accionar de los congresistas, así que es difícil todavía decir borrón y cuenta nueva frente a las alianzas oscuras en el Congreso.
El resultado de las votaciones tuvo un sabor dulce para los uribistas y los conservadores, pero un sabor amargo para Cambio Radical y su candidato presidencial Germán Vargas Lleras. La pérdida de siete curules con relación al 2006 puede tener preocupado al candidato que se perfila como uno de los favoritos. Sin embargo es difícil establecer tendencias en las votaciones presidenciales debido a que los partidos políticos se han concentrado más en las campañas de presidentes que de representantes a la cámara y al senado. Así que el retroceso de Cambio Radical no necesariamente se traduce en la debilidad de Germán Vargas Lleras para convertirse en el próximo presidente de Colombia.
El Partido Verde también sorprendió al ganar cinco curules en el senado y obtener con Gilma Jiménez la segunda votación individual más alta de 188.416 votos. Este apoyo a un partido que apenas nació el 2 de octubre del año pasado muestra que los colombianos, aunque quieren conservar los avances en seguridad logrados por el actual gobierno, también le apuestan a propuestas nuevas y creen en una forma diferente de hacer política. Aunque cinco curules parecen poco comparadas con 28 del partido de la U son un avance que consolida la fuerza del Partido Verde y su capacidad para representar a los colombianos en el Congreso de República y por qué no a nivel municipal y departamental.
No sólo Antanas Mockus saborea la victoria como candidato presidencial pues con él también celebran Peñalosa, Lucho Garzón y todos los miembros del Partido Verde que, si por algo se han diferenciado de los demás partidos, es por el compañerismo entre los integrantes, que en lugar de atacarse, como lo hacen en el partido conservador Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias y como lo hicieron en su momento César Gaviria y Gustavo Petro en el Polo Democrático, se apoyan y creen en las capacidades que tiene cada uno para representar al país.
Con sinsabores debe estar el Polo Democrático que perdió dos curules con relación al 2006, sin embargo la pérdida no fue tan significativa y uno de sus miembros, Jorge Robledo, obtuvo también una de las votaciones individuales más altas con 152.936 votos. Aún así Gustavo Petro no está derrotado, pero lo que más lo afecta es la relación que establecen muchos colombianos entre él y el presidente venezolano Hugo Chávez . Además, en su contra, figuran los comentarios de Uribe que al parecer le está gustando hacer publicidad política a favor de sus consentidos dentro de los cuales, por obvias razones, no se encuentra Petro.
Si las elecciones fueron amargas para el Polo, qué podría decirse de Compromiso Ciudadano, el partido de Sergio Fajardo que sólo logró una curul en el senado. Así las cosas este partido tiene poca representatividad en el Congreso lo que pone en duda la posibilidad de Fajardo de ser presidente.
La Corte Constitucional tiene varios retos para este periodo, entre ellos, recuperar su legitimidad y credibilidad, pero este objetivo se nubla con la presencia en el nuevo Congreso de familiares de parapolíticos y personas investigadas por parapolítica. Pero lo que es cierto es que la Reforma Política que fue aprobada el año pasado deberá definir las sanciones para los partidos políticos aliados con grupos ilegales. El poder legislativo deberá crear un estatuto que obligue a los partidos a hacer trasparentes sus campañas.
Otro objetivo para el Congreso tiene que ver con la Ley de Víctimas propuesta del partido liberal que busca la creación de un estatuto de víctimas que garantice la asistencia humanitaria y la reparación integral. Según las tendencias en el Congreso esta propuesta podría ser apoyada.
Con la polémica generada por los decretos de la emergencia social, la reforma a las leyes de la salud será prioridad para el Congreso y aunque hay mayorías uribistas es probable que los decretos se hundan en la Corte debido a que diversos sectores de la sociedad estuvieron en contra y hasta la Procuraduría pidió que éstos se declararan inconstitucionales.
A pesar de que se mantienen tendencias uribistas y conservadoras, aparecen nuevos partidos y caras jóvenes que pueden significar el comienzo de una renovación política. Este podría ser el momento de dejar de atacar al otro para dejar que las acciones de cada partido hablen por sí mismas.
lunes, 1 de marzo de 2010
Muro en Tijuana
Las políticas de lucha de contra la inmigración ilegal en Estados Unidos se materializaron en 1994 cuando los norteamericanos construyeron la muralla física que separa a San Diego de Méjico amparados por el programa Operación Guardián.
En este muro, que ya lleva más de 15 años y que es actualmente objeto de elogios y también de críticas, no sólo se encuentran grafitis de protesta, año tras año se han pegado en él cruces que recuerdan a cada uno de los mejicanos que murieron en el intento de atravesar la frontera.
En el 2009 los Defensores de los Derechos Humanos pegaron 5.100 cruces en el muro fronterizo de México y Estados Unidos para recordar a los migrantes que han fallecido y aunque Esmeralda Siu, representante de la coalición, dijo que lo que se buscaba con esto era sensibilizar a la población sobre los peligros de atravesar la frontera, los problemas de desempleo, de pobreza y falta de oportunidades, no sólo en Méjico sino en América Latina, se han traducido el llamado sueño americano por el que las personas son capaces de arriesgar hasta la vida con tal de pisar suelo estadounidense, país asociado con las oportunidades, el éxito y la libertad.
Aunque los mejicanos ven en Estados Unidos la oportunidad de conseguir trabajo y más riqueza, muchos norteamericanos ven la inmigración mejicana como una amenaza a su propia cultura. Tanto que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos denuncia que a los inmigrantes se les da el mismo trato que a los delincuentes.
Samuel Huntington politólogo norteamericano fallecido en el 2008 evidenció su recelo ante la integración de los hispanos en EE UU en su libro Quienes somos: Los desafíos a la identidad nacional americana argumentando que la inmigración mexicana es menos asimilable que las anteriores porque ésta no olvida su lengua ni su cultura. En una entrevista este personaje dejó ver su preocupación por el aumento en el número de periódicos de habla hispana en Estados Unidos. Además destacó que los mejicanos no se interesaban en la educación ni en el trabajo.
Sin embargo la gran mayoría de mejicanos empiezan como la mano de obra barata en Estados Unidos y mantienen con su trabajo muchas empresas estadounidenses. El vicepresidente de la Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos, David Ferreira afirma “la comunidad hispana de Estados Unidos es una de las comunidades de más rápido crecimiento en el país a nivel demográfico. Y además de eso se moviliza hacia arriba en la escala socioeconómica, lo que conduce hacia el potencial infinito para el crecimiento de una comunidad que primordialmente ha estado en muchos casos en la clase trabajadora y que ahora empieza a moverse hacia la clase media”.
Opinión:
El muro en Tijuana es el reflejo de los temores que surgen frente la mezcla entre culturas, en él se ven los miedos neoconservadores que perciben las diferencias culturales como amenazas a la propia identidad.
La incomodidad de muchos norteamericanos radica en que los mejicanos no se mimetizan con su cultura pues el objetivo estadounidense es la homogenización del mundo según sus ideales.
Una potencia busca que el mundo se adapte a ella, no que ella se adapte al mundo.
lunes, 22 de febrero de 2010
Generalizar no es recomendable y mucho menos para un periodista
En el día del periodista los temas que ocuparon la agenda de varios medios de comunicación fueron la absolución de Alfredo Molano y el cierre de la revista Cambio. Como ya lo sabemos no fueron pocos los que defendieron la columna del periodista ‘Araújos et al' argumentando que, de sancionar penalmente al periodista por las aseveraciones que hace de las familias Araújo de Cartagena y Valledupar, se estaría atentando contra la libertad de expresión.
Sin embargo hay que recordar que la libertad de expresión no puede entenderse como la licencia de juzgar a personas y en este caso a familias sin tener fuentes o evidencias que así lo confirmen. Aquí está la rigurosidad que debe caracterizar el trabajo periodístico, que debe sustentarse primero en la investigación para luego poder empelar juicios de valor frente a algo o a alguien.
Que es una tarea difícil, claro que lo es, pero es precisamente la investigación la que nos da credibilidad y la que nos protege ante posibles demandas. En la columna de opinión de Jorge Orlando Melo en su artículo Censura y ambiente de negocios dice que le parece incorrecto que un periodista sea sancionado por hacer valoraciones imprecisas y argumenta que de ser así los periodistas habrían quedado sin poder hablar mal de una región, de un grupo social, de una profesión, de un partido político, de una rosca burocrática, a menos que pudieran demostrar que lo que decían era cierto de cada una de las personas que los componen, y aunque es válida esta apreciación que expone Jorge Orlando Melo también los periodistas debemos reflexionar sobre lo delicado de emplear generalizaciones, por esto para no caer en ellas la investigación se convierte en nuestro escudo de batalla.
Es delicado emplear un apellido para generalizar, es una manera olímpica de lanzar una indirecta para luego lavarse las manos sustentando que no se hizo ninguna valoración frente a personas concretas. Como quien dice si usted se sitió aludido no es culpa mía. Escribir con ambigüedad no puede convertirse en una forma de evadir responsabilidades.
Por otro lado el cierre de la revista Cambio es algo que preocupa cuando fue ésta la que profundizó en temas tan importantes como los vínculos de Guillermo Valencia Cossio con la mafia, los acuerdos entre Colombia y Estados Unidos sobre las bases militares y el escándalo de Agro Ingreso Seguro, y aunque los argumentos que expuso la Casa Editorial del El Tiempo para cerrarla fueron económicos se tiene la duda de si la estrecha relación que tiene la editorial con el poder no influyó en la decisión de cerrar una revista que venía incomodando a muchas personas del poder Ejecutivo.
Y si en realidad la revista se cerró por motivos económicos es natural que surjan las preocupaciones del columnista Jorge Orlando Melo cuando expresa que la solución de formar conglomerados en los que los medios audiovisuales ayuden a los medios impresos puede convertirse en una amenaza para el periodismo de denuncia teniendo presente que los canales de televisión están sujetos a una curiosa ficción, que los considera propiedad eminente del Estado.
Por esto concluye que se perderían las diferencias existentes entre los medios escritos y audiovisuales, los primeros relacionados con la libertad de expresión y la profundización en la información y los segundos relacionados con el entretenimiento.
El periodismo investigativo se enfrenta a muchos retos en la actualidad y hay que decir que la independencia de un medio de comunicación es complicada cuando son los grandes empresarios o políticos quienes los financian.
Pero otro desafío importante para el periodismo es encontrar la manera de informar con profundidad, con investigación y responsabilidad sin espantar a la gente. La respuesta quizá no es cambiar los contenidos para vender más, quizá los mismos contenidos puedan presentarse de otra manera. Al fin y al cabo el periodismo debe hablarle al pueblo, no sólo a una pequeña porción de éste.
domingo, 14 de febrero de 2010
El Periodismo no puede olvidar su responsabilidad
Ver un noticiero es como comerse un almuerzo a la carrera. Cuando no he terminado de masticar la primera cucharada, llevo la otra a la boca y la otra y la otra… Al terminar quedo con la sensación de que todo lo comido en lugar de alimentarme me va es a matar.
Y es que al parecer el periodismo se parece más a una carrera de atletismo en la que se consiguen las noticias y se venden como chorizos. En este punto es importante cuidar la apariencia, de ahí que las cosas que pasan se nos muestren con musiquita de fondo, con lágrimas y hasta con dramatizados.
Presente… no conocemos otra palabra. Las noticas sólo nos responden el qué, el dónde, el quién pero nunca nos hablan del por qué. Parece que el porqué se lo dejamos a la filosofía. De ahí la enorme confusión que tenemos frente a los conflictos en los países del Medio Oriente. Sabemos de los muertos, de las fechas, de los lugares, pero nunca entendemos el por qué. Y aún más preocupante es pensar que ni siquiera sabemos cuáles son nuestros verdaderos problemas como colombianos. Entre más nos informamos, más nos confundimos.
Aún así el 9 de febrero se convirtió en el día de alabar a los periodistas, de reconocer y valorar su compromiso social, cuando lo hay que hacer es evaluar lo que estamos haciendo. Tal vez necesitábamos escuchar en los medios de comunicación más reflexiones que halagos.
“Si no hay historia no hay memoria, si no hay memoria no hay identidad, si no hay identidad no hay Estado” fue una de la ideas que expresó Ramón Maya historiador y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana en la conferencia que se organizó el día del periodista. Si no sabemos quienes somos, no sabremos por qué actuamos como actuamos. Si no entendemos el pasado de nuestro país, nunca podremos entender nuestro presente. Si no compartimos una historia común no nos identificamos con nadie y si no nos identificamos con nadie no sabemos qué nos une como colombianos ¿Entonces qué ventajas le trae a la sociedad un periodismo que sólo se preocupa por obtener las primicias?
Sin embargo encontramos una frase perfecta para lavarnos las manos diciendo que los medios dan lo que la gente pide. Si les gustan los shows convertimos los noticieros en espectáculos, si les gusta la violencia hacemos novelas donde todo el mundo se de bala. Esto se resumiría en una frase: Los medios somos inocentes, la culpa la tiene el pueblo que con su ignorancia nos obliga a divulgar este tipo de contenidos.
Pero lo que tenemos que recordar es que la mayoría de los colombianos no tienen la oportunidad de estudiar y además a los que sí pueden no se les enseña a ser críticos ante los medios: se les enseña de ingeniería, de diseño, química, pero este conocimiento muchas veces no les ayuda a ser críticos a la hora de sentarse a leer un periódico o a ver noticias. Y lamentablemente, como si no entendiéramos que en este país necesitamos más ética y humanidades que ciencias puras, les enseñamos a los jóvenes a aprovecharse con sus conocimientos de los más débiles para sacar partido.
Es descarado decir que el pueblo tiene la culpa cuando los colegios de este país son los canales de televisión. Es injusto decir que el pueblo se merece a los gobernantes que tiene cuando los medios se encargan de manipular las opiniones de la gente para que voten por sus gobernantes.
A los periodistas nos encanta mirar hacia afuera para criticarlo todo. ¿No será hora de mirarnos a nosotros mismos?
domingo, 7 de febrero de 2010
Llegó el tiempo de las propuestas
¿Estudiantes o denunciantes?
Susana Moncada López
Tal parece que olvidamos para qué es un salón de clase. Ahora, antes que el cuaderno, será de más utilidad una grabadora para capturar con ésta la voz de los compañeros que parezcan sospechosos. Quizá la sugerencia del Presidente con la idea de los estudiantes informantes reafirme que: “Hay que abrir bien los ojos, nunca se sabe quien se sienta al lado de uno”.
Y es que resulta que la desconfianza y el miedo al otro serán las políticas para acabar con la violencia, pero lo cierto es que esto se parece más a las gotas de agua que se le echan al fuego y que en lugar de apagarlo le dan más fuerza.
Se supone que un aula de clase es un espacio de conocimiento que propicia el debate y que mediante la libre expresión genera nuevos pensamientos, sin embargo, esta función se ve amenazada en un país donde el que no piensa como la mayoría es el enemigo. Y es que nos encantan los enemigos, la única forma de unirnos es encontrar a alguien a quien odiar.
Entonces conociendo la polarización del país donde el que no está conmigo está contra mí, todo el que piense diferente es sospechoso o delincuente. Hemos llegado al punto de atacar las ideas del otro dudando de su legitimidad. “A los anti uribistas se les tilda de guerrilleros, anti patriotas y a los uribistas se les tilda de paramilitares”. Entonces qué pasaría con la libertad de expresión cuando en el salón hay estudiantes que reciben 100.000 pesos mensuales para detectar “anomalías”.
¿No sería esta una herramienta que muchos jóvenes pueden utilizar inescrupulosamente para acusar a personas lejanas a sus afectos o incluso para echarle más fuego a las disputas entre bandas que se dan en la ciudad? ¿Además dónde queda el riesgo al que se enfrentan los estudiantes que denuncian? ¿Serán la carne de cañón, la prueba fiel de que el Estado no puede garantizarnos seguridad?
Y está bien que las denuncias voluntarias no son malas y que los ciudadanos también hacen parte de la solución a los problemas, pero revolverle dinero al asunto complejiza las cosas. Ya no denunciamos por el bienestar de la ciudad sino por 100.000 pesos mensuales.
Es cierto que necesitamos ser ciudadanos comprometidos que exijamos, que busquemos mejorar la situación de la ciudad. No queremos más impunidad, el silencio no nos ha ayudado a cambiar las atrocidades que se cometen diariamente: los falsos positivos, la corrupción, los robos, los asesinatos. Hay que denunciar, el miedo no puede guiar más nuestras acciones, pero denunciar por conciencia, no por dinero, denunciar porque le apostamos a un país mejor.
Y está bien capturar a las personas que le hacen mal a la sociedad, pero también debemos preguntarnos por qué estás personas optaron por la delincuencia. El problema no son sólo los delincuentes, el problema también está en el sistema que hace que los jóvenes opten por esta vida, el problema no son los gamines, el problema es por qué tantas personas tienen que vivir en las calles.
Pero lo preocupante ahora es que los salones esos espacios de reflexión, donde se le hacen preguntas a la sociedad y en donde se producen nuevas ideas, se conviertan en lugares polarizados donde no entramos en calidad de estudiantes sino en calidad de denunciantes o delincuentes. ¿Si la educación es la esperanza entonces qué pasará?
