lunes, 1 de marzo de 2010

Muro en Tijuana

Susana Moncada López

Las políticas de lucha de contra la inmigración ilegal en Estados Unidos se materializaron en 1994 cuando los norteamericanos construyeron la muralla física que separa a San Diego de Méjico amparados por el programa Operación Guardián.

En este muro, que ya lleva más de 15 años y que es actualmente objeto de elogios y también de críticas, no sólo se encuentran grafitis de protesta, año tras año se han pegado en él cruces que recuerdan a cada uno de los mejicanos que murieron en el intento de atravesar la frontera.

En el 2009 los Defensores de los Derechos Humanos pegaron 5.100 cruces en el muro fronterizo de México y Estados Unidos para recordar a los migrantes que han fallecido y aunque Esmeralda Siu, representante de la coalición, dijo que lo que se buscaba con esto era sensibilizar a la población sobre los peligros de atravesar la frontera, los problemas de desempleo, de pobreza y falta de oportunidades, no sólo en Méjico sino en América Latina, se han traducido el llamado sueño americano por el que las personas son capaces de arriesgar hasta la vida con tal de pisar suelo estadounidense, país asociado con las oportunidades, el éxito y la libertad.

Aunque los mejicanos ven en Estados Unidos la oportunidad de conseguir trabajo y más riqueza, muchos norteamericanos ven la inmigración mejicana como una amenaza a su propia cultura. Tanto que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos denuncia que a los inmigrantes se les da el mismo trato que a los delincuentes.

Samuel Huntington politólogo norteamericano fallecido en el 2008 evidenció su recelo ante la integración de los hispanos en EE UU en su libro Quienes somos: Los desafíos a la identidad nacional americana argumentando que la inmigración mexicana es menos asimilable que las anteriores porque ésta no olvida su lengua ni su cultura. En una entrevista este personaje dejó ver su preocupación por el aumento en el número de periódicos de habla hispana en Estados Unidos. Además destacó que los mejicanos no se interesaban en la educación ni en el trabajo.

Sin embargo la gran mayoría de mejicanos empiezan como la mano de obra barata en Estados Unidos y mantienen con su trabajo muchas empresas estadounidenses. El vicepresidente de la Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos, David Ferreira afirma “la comunidad hispana de Estados Unidos es una de las comunidades de más rápido crecimiento en el país a nivel demográfico. Y además de eso se moviliza hacia arriba en la escala socioeconómica, lo que conduce hacia el potencial infinito para el crecimiento de una comunidad que primordialmente ha estado en muchos casos en la clase trabajadora y que ahora empieza a moverse hacia la clase media”.

Opinión:

El muro en Tijuana es el reflejo de los temores que surgen frente la mezcla entre culturas, en él se ven los miedos neoconservadores que perciben las diferencias culturales como amenazas a la propia identidad.

La incomodidad de muchos norteamericanos radica en que los mejicanos no se mimetizan con su cultura pues el objetivo estadounidense es la homogenización del mundo según sus ideales.

Una potencia busca que el mundo se adapte a ella, no que ella se adapte al mundo.

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