sábado, 20 de marzo de 2010

El futuro de los antitaurinos


Susana Moncada López

La semana pasada 20 activistas de Animanaturalis se desnudaron frente al Congreso de la República y se bañaron la espalada de pintura roja para protestar contra un proyecto de ley que se debatirá esta semana y que busca prohibir las manifestaciones en contra de las corridas de toros.
Esta protesta al estilo europeo llamó la atención y salió en varios medios de comunicación que le dieron voz a la inconformidad de estas personas, en su mayoría jóvenes, quienes aseguran que este proyecto atenta contra la libertad de expresión.
La tauromaquia llegó a América con los españoles, estos civilizados señores que además de matar a cientos de indígenas y de saquear las riquezas del continente nos dejaron una cultura de la violencia, hoy representada y además alabada en prácticas como la tauromaquia.
Que es una tradición, un deporte, un arte es lo que argumentan muchos taurinos, pero así como ellos pueden argumentarlo también los que no están de acuerdo con estas definiciones tienen el derecho de manifestarse. El Congreso de la República debe respetar ante todo la pluralidad y debe darle cabida al pensamiento diferente.
Las sociedades se construyen en el cambio y evolucionan cuando se enriquecen los debates. Eliminar la posibilidad de que los diferentes sectores expresen sus opiniones, es atentar contra la libertad y la democracia. Además ceñirse de manera enfermiza a la tradición es condenar a un país al estancamiento.
El Reglamento Nacional Taurino promovido por el senador Juan Carlos Restrepo defiende que “la tauromaquia es una expresión del derecho fundamental a la recreación, actividad inherente al ser humano”. Además indica que las corridas de toros impulsan económicamente el desarrollo de las ciudades y benefician a un gran número de colombianos.
Sin embargo esta celebración tiene algo particular que marca la diferencia con otras actividades de recreo como los son el teatro, la pintura, la danza, el cine, pues la tauromaquia se da a costa del sufrimiento de un animal que está en condiciones desventajosas frente a su adversario. Hay que recordar además que el animal, por obvias razones, no tiene la posibilidad de decidir si quiere o no participar en un acto que se basa en la celebración de su muerte.
Si la tauromaquia busca dejar en alto la valentía del hombre y su superioridad ante otros seres vivos lo que está mostrando es todo lo contrario, puesto que es descabellado que el hombre, un ser que posee razón, crea que su inteligencia radica en la capacidad de ser más eficaz a la hora de asesinar.
Sin embargo seríamos miopes si pensáramos que la tauromaquia se mantiene sólo por ser una tradición, pues detrás de ésta, sin duda, hay un negocio bastante rentable al que muchos ganaderos no están dispuestos a renunciar. Como ya lo sabemos la plata es el punto débil de muchos colombianos. Nos bastaría con echarles un vistazo a algunos congresistas y ex congresistas vinculados con el narcotráfico y el paramilitarismo para saber que en este país con la plata se compra la ética.
Además si la tradición es uno de los argumentos puede decirse que una acción no puede mantenerse sólo por ser considerada una tradición. Pues anteriormente la exclusión de las mujeres y los negros era una tradición y no por eso se puede justificar su existencia en el presente. ¿Qué habría pasado entonces si aquellos que disfrutaban del circo romano se hubieran negado a prohibirlo porque era una tradición?
Cuando el ser humano es capaz de disfrutar del sufrimiento de cualquier criatura puede insensibilizarse también frente al sufrimiento de los humanos. Para concluir me gustaría traer una idea que expresó Ramón Maya, historiador y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana en una de sus clases. “Una sociedad que silencia, mata o envejece a sus jóvenes, no puede evolucionar”.

1 comentario:

  1. La primera sugerencia es obvia: En el título, es antitaurinos. Podría desarrollarse una polémica sobre la base de este artículo: ¿Acaso los primitivos pobladores de América no tenían deportes y distracciones salvajes? ¿Sólo los españoles han sido tan crueles? Es un enfoque personal, original. Son opiniones muy respetables. También podrían sugerirse otras alternativas a la tauromaquia como se practica: Por ejemplo, como se hace en Portugal. El artículo está muy bien escrito.

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