Susana Moncada López
La tensión entre Colombia y Venezuela crece, pero como siempre los ciudadanos, que están en el medio, son los que observan cómo ambos países se tiran la pelota caliente. Y es que parecemos viendo un juego de tenis a través de los medios de comunicación: que Chávez dijo esto, que Uribe respondió aquello, que el canciller de Venezuela dijo esto otro, que el vicepresidente colombiano concluyó aquello. Y la verdad es que el juego podría ser hasta entretenido, el problema es que los grandes perdedores no son los que dan los raquetazos sino los que ven el juego por la tele.
Impotencia es lo que se siente y más ahora cuando se están utilizando ciudadanos del común para echarle más leña al fuego. La detención de ocho colombianos acusados de espionaje por el gobierno venezolano es delicada y más cuando los familiares de éstos y el gobierno colombiano desmienten las acusaciones y aseguran que los detenidos trabajaban hace más de diez años en una empresa familiar de helados en Venezuela. Una cámara fotográfica con imágenes de hidroeléctricas del país fue el detonante, de ahí que el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Tarek El Aissami los acusara de espionaje sobre el sistema eléctrico nacional con fines de desestabilización y sabotaje aprovechando la emergencia en el servicio eléctrico que atraviesa ese país.
Pero la prudencia es lo que se necesita para abordar casos como éste y más cuando las relaciones de los dos países no han sido las mejores. Es difícil tomar partido cuando frente a un mismo hecho se tiene dos versiones diferentes. Como es el caso de dos de los colombianos detenidos que según las autoridades venezolanas son agentes del DAS haciendo espionaje, mientras que el DAS niega esto. Entonces ¿dónde está la verdad?
Lo cierto es cada día estamos más lejos de la unión latinoamericana y de ese sueño bolivariano que llena de entusiasmo a Chávez. Se habla de unión, pero se actúa para dividir, se habla de diplomacia, pero los insultos van y vienen. Y como siempre los ciudadanos sufren las consecuencias.
Pero lo más preocupante, es que el odio que se tienen dos presidentes, se convierta en odio entre venezolanos y colombianos. Los gobernantes están jugando con candela cada vez que, con actitudes imprudentes, van promoviendo una cultura de la desconfianza y del desprecio al otro.
Es alarmante que el vicepresidente, Francisco Santos, haya dicho que por ser colombiano en Venezuela lo arrestan o lo matan. Esa es una afirmación de grueso calibre, que generaliza y que propaga el miedo entre los ciudadanos. Los altos funcionarios deben medir cualquier palabra que se diga, no deben olvidar la responsabilidad que tienen como los representantes de un país entero.
Sobra decir que las diferencias políticas y personales de dos presidentes no pueden traducirse en tratos injustos hacia los ciudadanos del común. En Colombia no deben juzgar indiscriminadamente a los venezolanos, ni en Venezuela a los colombianos. Lo que se necesita entonces es un poco de cordura.
lunes, 19 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
Las encuentas no son la última palabra
Susana Moncada López
¿Para dónde va Vicente? para donde va la gente. Tal vez este el efecto que tengan las encuestas sobre los colombianos, aquellos que votan por una cara conocida, pero que, a la hora de la verdad, desconocen la historia de los candidatos y lo más importante las propuestas de éstos para mejorar la calidad de vida en el país.
Como era de esperarse después de los resultados de las elecciones para el Congreso de la República, el candidato favorito que ahora arrojan las encuestas es Juan Manuel Santos que representa la continuidad del actual gobierno y tiene como su principal objetivo fortalecer la seguridad democrática. Y es tanto el impacto de las encuestas que los aires de los candidatos cambian según éstas. Unos, al parecer, tienen un aire de derrota mientras que otros ya se sienten ganadores.
La última encuesta sorprende sobre todo en los candidatos, que se cree, irán a la segunda vuelta. La alianza entre Mockus y Fajardo parece ponerle más picante a las elecciones, bajando del segundo lugar a Noemí, la candidata del partido conservador y poniendo entonces como favoritos al joven partido verde y al partido de la U.
A pesar del impacto que tiene las encuestas, no se puede olvidar que las opiniones son cambiantes y muchas cosas pueden pasar en la mente de los colombianos para que finalmente decidan por quien votar. Una cosa es lo que se dice y en ocasiones otra lo que se hace en las urnas. Nada raro sería que Mockus haya aumentado su popularidad gracias a que ha salido en los últimos días en diferentes medios de comunicación, primero por su alianza con Fajardo, segundo por la noticia que compartió con la opinión pública sobre su enfermedad.
Las encuestas sorprenden y permiten hacer ciertas reflexiones, pero no pueden asumirse como la última palabra, no deben manejarse de esta manera por los medios de comunicación.
A veces da la impresión de que ahora los candidatos parecen con una calculadora en la mano haciendo las cuentas de los posibles votos que tendrán, cuando en realidad esto siempre será algo incierto. Incluso algunos analistas hablan de alianzas entre Vargas Lleras y Santos para responder a la alianza entre Mockus y Fajardo. Por otro lado los más debilitados, según los análisis, son Noemí Sanín y Rafael Pardo.
Pero más allá de hacer pronósticos e interpretar las encuestas como si fueran un ultimátum es mejor hacer reflexiones sobre éstas para poder acercarse a los verdaderos intereses de los colombianos. Lo que se puede decir es que el país se debate hoy entre la continuidad de la seguridad democrática, pero también entre el deseo de tener un cambio que le apunte a temas como la educación, el deporte y la cultura ciudadana. Tal vez esto hable de un cansancio de los ciudadanos que no quieren polarizarse más entre uribistas y antiuribistas.
Lo cierto es que los medios de comunicación deben buscar reflejar los interese de la gente, pero no utilizar las opiniones, siempre tan cambiantes, para hacer con éstas un espectáculo. También los candidatos deberían volver a sus reales propuestas para gobernar el país y olvidarse un poco de la calculadora.
¿Para dónde va Vicente? para donde va la gente. Tal vez este el efecto que tengan las encuestas sobre los colombianos, aquellos que votan por una cara conocida, pero que, a la hora de la verdad, desconocen la historia de los candidatos y lo más importante las propuestas de éstos para mejorar la calidad de vida en el país.
Como era de esperarse después de los resultados de las elecciones para el Congreso de la República, el candidato favorito que ahora arrojan las encuestas es Juan Manuel Santos que representa la continuidad del actual gobierno y tiene como su principal objetivo fortalecer la seguridad democrática. Y es tanto el impacto de las encuestas que los aires de los candidatos cambian según éstas. Unos, al parecer, tienen un aire de derrota mientras que otros ya se sienten ganadores.
La última encuesta sorprende sobre todo en los candidatos, que se cree, irán a la segunda vuelta. La alianza entre Mockus y Fajardo parece ponerle más picante a las elecciones, bajando del segundo lugar a Noemí, la candidata del partido conservador y poniendo entonces como favoritos al joven partido verde y al partido de la U.
A pesar del impacto que tiene las encuestas, no se puede olvidar que las opiniones son cambiantes y muchas cosas pueden pasar en la mente de los colombianos para que finalmente decidan por quien votar. Una cosa es lo que se dice y en ocasiones otra lo que se hace en las urnas. Nada raro sería que Mockus haya aumentado su popularidad gracias a que ha salido en los últimos días en diferentes medios de comunicación, primero por su alianza con Fajardo, segundo por la noticia que compartió con la opinión pública sobre su enfermedad.
Las encuestas sorprenden y permiten hacer ciertas reflexiones, pero no pueden asumirse como la última palabra, no deben manejarse de esta manera por los medios de comunicación.
A veces da la impresión de que ahora los candidatos parecen con una calculadora en la mano haciendo las cuentas de los posibles votos que tendrán, cuando en realidad esto siempre será algo incierto. Incluso algunos analistas hablan de alianzas entre Vargas Lleras y Santos para responder a la alianza entre Mockus y Fajardo. Por otro lado los más debilitados, según los análisis, son Noemí Sanín y Rafael Pardo.
Pero más allá de hacer pronósticos e interpretar las encuestas como si fueran un ultimátum es mejor hacer reflexiones sobre éstas para poder acercarse a los verdaderos intereses de los colombianos. Lo que se puede decir es que el país se debate hoy entre la continuidad de la seguridad democrática, pero también entre el deseo de tener un cambio que le apunte a temas como la educación, el deporte y la cultura ciudadana. Tal vez esto hable de un cansancio de los ciudadanos que no quieren polarizarse más entre uribistas y antiuribistas.
Lo cierto es que los medios de comunicación deben buscar reflejar los interese de la gente, pero no utilizar las opiniones, siempre tan cambiantes, para hacer con éstas un espectáculo. También los candidatos deberían volver a sus reales propuestas para gobernar el país y olvidarse un poco de la calculadora.
lunes, 12 de abril de 2010
La Literatura del Absurdo, el tema central en el nuevo libro de Gustavo Arango Toro
Susana Moncada López
¿Tiene sentido la vida? ¿Tiene una finalidad, un objetivo? ¿Existe un camino correcto o tal ves uno equivocado? Muchas preguntas se le han hecho a la vida. Esta palabra que nos envuelve. Este misterio que muchos tratan de descifrar. Gustavo Arango Toro autor del libro “El más absurdo de todos los personajes” publicado por la Editorial UPB aborda este tema y propone una reflexión sobre la Literatura de lo Absurdo.
Este Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1992 realiza este libro a partir del diálogo literario con obras de distintos escritores latinoamericanos entre los que se encuentran Julio Cortázar, Andrés Caicedo, Juan Carlos Onetti y Gabriel García Márquez.
Así novelas como Rayuela y cuentos como la Casa Tomada son analizados con el fin de hacer una reflexión sobre la figura del escritor en Latinoamérica.
En el programa de radio bolivariana, El coloquio de los libros, que se trasmite los sábados a las nueve de la mañana, el autor del libro afirmó que el más absurdo de los personajes es el escritor, pues éste al escribir puede crear una historia donde el personaje sea un escritor que lee, haciendo con esto que el lector participe en un juego de cajas chinas.
Es fascinante cómo la literatura nos hace preguntas y nos da respuestas, cómo nos invita a interpretar la realidad desde la abstracción y nos lleva por caminos minuciosamente construidos por el escritor. La literatura es ese vehículo que nos lleva a imaginar mundos paralelos y es ese espacio intangible en donde podemos escapar y, si se quiere, enfrentar y entender los absurdos de la vida misma.
La vida se mueve alrededor de lo absurdo, pero es la literatura, la poesía y el humor la que nos permite entender lo absurdo como una forma distinta de pararnos en el mundo, como una manera original de comprender las vivencias cotidianas.
La literatura nos permite trascender y cuestionarnos de ahí que resulte interesante acercarnos a los escritores de la literatura latinoameriana conducidos por las reflexiones y análisis de Gustavo Arango Toro.
¿Tiene sentido la vida? ¿Tiene una finalidad, un objetivo? ¿Existe un camino correcto o tal ves uno equivocado? Muchas preguntas se le han hecho a la vida. Esta palabra que nos envuelve. Este misterio que muchos tratan de descifrar. Gustavo Arango Toro autor del libro “El más absurdo de todos los personajes” publicado por la Editorial UPB aborda este tema y propone una reflexión sobre la Literatura de lo Absurdo.
Este Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 1992 realiza este libro a partir del diálogo literario con obras de distintos escritores latinoamericanos entre los que se encuentran Julio Cortázar, Andrés Caicedo, Juan Carlos Onetti y Gabriel García Márquez.
Así novelas como Rayuela y cuentos como la Casa Tomada son analizados con el fin de hacer una reflexión sobre la figura del escritor en Latinoamérica.
En el programa de radio bolivariana, El coloquio de los libros, que se trasmite los sábados a las nueve de la mañana, el autor del libro afirmó que el más absurdo de los personajes es el escritor, pues éste al escribir puede crear una historia donde el personaje sea un escritor que lee, haciendo con esto que el lector participe en un juego de cajas chinas.
Es fascinante cómo la literatura nos hace preguntas y nos da respuestas, cómo nos invita a interpretar la realidad desde la abstracción y nos lleva por caminos minuciosamente construidos por el escritor. La literatura es ese vehículo que nos lleva a imaginar mundos paralelos y es ese espacio intangible en donde podemos escapar y, si se quiere, enfrentar y entender los absurdos de la vida misma.
La vida se mueve alrededor de lo absurdo, pero es la literatura, la poesía y el humor la que nos permite entender lo absurdo como una forma distinta de pararnos en el mundo, como una manera original de comprender las vivencias cotidianas.
La literatura nos permite trascender y cuestionarnos de ahí que resulte interesante acercarnos a los escritores de la literatura latinoameriana conducidos por las reflexiones y análisis de Gustavo Arango Toro.
martes, 6 de abril de 2010
La infomación es sólo la materia prima de los periodistas
La información es la materia prima de todo periodista, pero ella, por sí sola, no representa el quehacer de nuestra profesión. Los periodistas le damos valor agregado a la información con el fin de transformar los datos en escritos interesantes y amenos que respondan a los verdaderos intereses de las personas.
Sin embargo, los robots sí pueden reemplazar a algunos periodistas, sobre todo a aquellos que se sienten satisfechos cuando organizan una serie de datos que responden a las preguntas básicas o a los que se sienten aliviados al encontrar la noticia que necesitan en otro medio de comunicación para poder copiarla casi igual, quizá cambiando algunas palabras por sinónimos. Pero jamás los buenos periodistas podrían ser reemplazados por una máquina, precisamente porque el éxito que tienen radica en su propio estilo, en la personalidad que envuelve a sus escritos, a la interpretación que hacen de los hechos, a la capacidad de visionar sobre los acontecimientos actuales.
El Periodismo es una profesión de las ciencias humanas, trabaja para la gente y por lo tanto debe estar dotada de humanidad.
Así que los robots periodistas sí son una amenaza, pero sólo para los que se dedican a repetir lo que otros dicen. Los periodistas que investigan, que van al pasado para entender la actualidad, los periodistas que interpretan, analizan y van más allá de la información pueden estar muy tranquilos con el nuevo invento.
Para finalizar me gustaría anotar que los países ricos se caracterizan por transformar la materia prima en diferentes productos que, dotados de valor, pueden venderse a un alto precio, incluso a veces ni siquiera producen la materia prima, la traen de otras partes del mundo. Los países pobres venden sólo materia prima por esto cualquier país que produzca las misma cosas se convierte en una amenaza.
Sin embargo, los robots sí pueden reemplazar a algunos periodistas, sobre todo a aquellos que se sienten satisfechos cuando organizan una serie de datos que responden a las preguntas básicas o a los que se sienten aliviados al encontrar la noticia que necesitan en otro medio de comunicación para poder copiarla casi igual, quizá cambiando algunas palabras por sinónimos. Pero jamás los buenos periodistas podrían ser reemplazados por una máquina, precisamente porque el éxito que tienen radica en su propio estilo, en la personalidad que envuelve a sus escritos, a la interpretación que hacen de los hechos, a la capacidad de visionar sobre los acontecimientos actuales.
El Periodismo es una profesión de las ciencias humanas, trabaja para la gente y por lo tanto debe estar dotada de humanidad.
Así que los robots periodistas sí son una amenaza, pero sólo para los que se dedican a repetir lo que otros dicen. Los periodistas que investigan, que van al pasado para entender la actualidad, los periodistas que interpretan, analizan y van más allá de la información pueden estar muy tranquilos con el nuevo invento.
Para finalizar me gustaría anotar que los países ricos se caracterizan por transformar la materia prima en diferentes productos que, dotados de valor, pueden venderse a un alto precio, incluso a veces ni siquiera producen la materia prima, la traen de otras partes del mundo. Los países pobres venden sólo materia prima por esto cualquier país que produzca las misma cosas se convierte en una amenaza.
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