La información es la materia prima de todo periodista, pero ella, por sí sola, no representa el quehacer de nuestra profesión. Los periodistas le damos valor agregado a la información con el fin de transformar los datos en escritos interesantes y amenos que respondan a los verdaderos intereses de las personas.
Sin embargo, los robots sí pueden reemplazar a algunos periodistas, sobre todo a aquellos que se sienten satisfechos cuando organizan una serie de datos que responden a las preguntas básicas o a los que se sienten aliviados al encontrar la noticia que necesitan en otro medio de comunicación para poder copiarla casi igual, quizá cambiando algunas palabras por sinónimos. Pero jamás los buenos periodistas podrían ser reemplazados por una máquina, precisamente porque el éxito que tienen radica en su propio estilo, en la personalidad que envuelve a sus escritos, a la interpretación que hacen de los hechos, a la capacidad de visionar sobre los acontecimientos actuales.
El Periodismo es una profesión de las ciencias humanas, trabaja para la gente y por lo tanto debe estar dotada de humanidad.
Así que los robots periodistas sí son una amenaza, pero sólo para los que se dedican a repetir lo que otros dicen. Los periodistas que investigan, que van al pasado para entender la actualidad, los periodistas que interpretan, analizan y van más allá de la información pueden estar muy tranquilos con el nuevo invento.
Para finalizar me gustaría anotar que los países ricos se caracterizan por transformar la materia prima en diferentes productos que, dotados de valor, pueden venderse a un alto precio, incluso a veces ni siquiera producen la materia prima, la traen de otras partes del mundo. Los países pobres venden sólo materia prima por esto cualquier país que produzca las misma cosas se convierte en una amenaza.
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