Susana Moncada López
En el día del periodista los temas que ocuparon la agenda de varios medios de comunicación fueron la absolución de Alfredo Molano y el cierre de la revista Cambio. Como ya lo sabemos no fueron pocos los que defendieron la columna del periodista ‘Araújos et al' argumentando que, de sancionar penalmente al periodista por las aseveraciones que hace de las familias Araújo de Cartagena y Valledupar, se estaría atentando contra la libertad de expresión.
Sin embargo hay que recordar que la libertad de expresión no puede entenderse como la licencia de juzgar a personas y en este caso a familias sin tener fuentes o evidencias que así lo confirmen. Aquí está la rigurosidad que debe caracterizar el trabajo periodístico, que debe sustentarse primero en la investigación para luego poder empelar juicios de valor frente a algo o a alguien.
Que es una tarea difícil, claro que lo es, pero es precisamente la investigación la que nos da credibilidad y la que nos protege ante posibles demandas. En la columna de opinión de Jorge Orlando Melo en su artículo Censura y ambiente de negocios dice que le parece incorrecto que un periodista sea sancionado por hacer valoraciones imprecisas y argumenta que de ser así los periodistas habrían quedado sin poder hablar mal de una región, de un grupo social, de una profesión, de un partido político, de una rosca burocrática, a menos que pudieran demostrar que lo que decían era cierto de cada una de las personas que los componen, y aunque es válida esta apreciación que expone Jorge Orlando Melo también los periodistas debemos reflexionar sobre lo delicado de emplear generalizaciones, por esto para no caer en ellas la investigación se convierte en nuestro escudo de batalla.
Es delicado emplear un apellido para generalizar, es una manera olímpica de lanzar una indirecta para luego lavarse las manos sustentando que no se hizo ninguna valoración frente a personas concretas. Como quien dice si usted se sitió aludido no es culpa mía. Escribir con ambigüedad no puede convertirse en una forma de evadir responsabilidades.
Por otro lado el cierre de la revista Cambio es algo que preocupa cuando fue ésta la que profundizó en temas tan importantes como los vínculos de Guillermo Valencia Cossio con la mafia, los acuerdos entre Colombia y Estados Unidos sobre las bases militares y el escándalo de Agro Ingreso Seguro, y aunque los argumentos que expuso la Casa Editorial del El Tiempo para cerrarla fueron económicos se tiene la duda de si la estrecha relación que tiene la editorial con el poder no influyó en la decisión de cerrar una revista que venía incomodando a muchas personas del poder Ejecutivo.
Y si en realidad la revista se cerró por motivos económicos es natural que surjan las preocupaciones del columnista Jorge Orlando Melo cuando expresa que la solución de formar conglomerados en los que los medios audiovisuales ayuden a los medios impresos puede convertirse en una amenaza para el periodismo de denuncia teniendo presente que los canales de televisión están sujetos a una curiosa ficción, que los considera propiedad eminente del Estado.
Por esto concluye que se perderían las diferencias existentes entre los medios escritos y audiovisuales, los primeros relacionados con la libertad de expresión y la profundización en la información y los segundos relacionados con el entretenimiento.
El periodismo investigativo se enfrenta a muchos retos en la actualidad y hay que decir que la independencia de un medio de comunicación es complicada cuando son los grandes empresarios o políticos quienes los financian.
Pero otro desafío importante para el periodismo es encontrar la manera de informar con profundidad, con investigación y responsabilidad sin espantar a la gente. La respuesta quizá no es cambiar los contenidos para vender más, quizá los mismos contenidos puedan presentarse de otra manera. Al fin y al cabo el periodismo debe hablarle al pueblo, no sólo a una pequeña porción de éste.
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